junio 16, 2021

ECUADOR BONITA

El Centro del Mundo

Investigadores de la Universidad Pública de Iowa crearon una batería "temporal" que se autodestruye en media hora al entrar en contacto con el agua

«Este mensaje se autodestruirá en 3, 2, 1…». Ahora puede ser realidad. Un grupo de investigadores de la Universidad Pública de Iowa (Estados Unidos) han creado una batería «temporal», que se autodestruye en media hora al entrar en contacto con el agua.

Este dispositivo se engloba dentro de una nueva tendencias de gadgets, capaces de funcionar normalmente hasta que un agente externo, como el sol, el calor, la humedad o el agua, provoque su destrucción.

La batería autodestructiva

La batería no es nada del otro mundo en cuanto potencia: sólo 2,5 voltios. Por ejemplo, sería capaz de cargar una calculadora durante 15 minutos.

Sin embargo, lo más llamativo de esta batería es que se autodestruye en 30 minutos al mojarse. ¿Quién dijo que no podríamos guardar información sensible a buen recaudo de manos ajenas, tal y como nos mostraban en Misión Imposible?

¿Y cómo lo consigue? Pues la batería, que es de reducido tamaño (1 mm de alto, 5 mm de largo y 6 mm de ancho), está compuesta por ocho capas: un ánodo, un cátodo y el separador electrolito. Todos ellos están envueltos en dos capas de polímero de alcohol de polivinilo.

Cuando entra en contacto con el agua, la carcasa de polímero se hincha, los electrodos se descomponen y acaban disolviéndose.

No obstante, Reza Montazami, científico de la Universidad de Iowa que dirige la investigación, advierte que la batería no desaparece completamente, ya que contiene nanopartículas que no se degradan, pero sí se dispersan.

Tecnología al servicio de los espías… y la medicina

Esta tipología de dispositivos, capaces de autodestruirse automáticamente de forma inocua, forman parte de un campo relativamente nuevo llamado «electrónica temporal».

Podrían ser de gran uso para espías, cuerpo militar o personas que quieran conservar a buen resguardo información sensible.

Pero más allá de esta faceta más anecdótica, los gadgets autodestructivos como éste podrían ser útiles en el campo de la medicina, evitando, por ejemplo, que pacientes con un aparato médico en su interior deban someterse a una operación extra para extraerles este dispositivo que ya ha finalizado su trabajo.

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